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miércoles, 4 de julio de 2012

1937, por Alfonso Estepa.


1937

Tiempos difíciles para tu pueblo.
Tiempos hostiles para tu gente.
Corazones deseosos de vivir tiempos mejores.
Corazones afligidos que anhelaban encontrar un remanso de paz, amor y cariño.

Y allí estabas tú...

Reina y protectora desde los cielos.
Vigilante paciente que contemplaba el fervor de su pueblo.

Y ocurrió...

¡Divino debió ser aquel momento!
¡Divina la gracia que bajó de los cielos!
Divino el discurrir de sus manos
que convirtieron el madero
en fuente de amor y sentir
y de clamor costalero,
de vestidores y mantillas,
de capataces... y nazarenos…
de abuelos, padres y niños,
del corazón de tu pueblo.

Y llegaste tú…

Tú dulce mirada.
Tu bello rostro.

¡Regresaste a tu pueblo que tanto de echaba de menos!

Regresaste con aquellos que se aferraron a tus manos,
que se colaron entre tus dedos para dormir en tus palmas.

Y te hiciste Señora.
Y te hiciste Nuestra.

Y fueron tantos los que quisieron dormir en tus manos
que debiste abrir tus brazos para acogerlos en tu regazo.

Y decidiste prender un pañuelo,
y decidiste tenderles la mano,
y decidiste tomar tu nombre de su sentir de años pasados…

Y te proclamaste Dolorosa,
¡Reina y Soberna!
¡Estrella, luz y guía!
¡Señora! y ¡Madre amada!

Pero cuanto lo echabas de menos.

Habías bajado del cielo para estar junto a nosotros
y sentías que necesitabas tenerlo más cerca.

Querías que algo tan tuyo fuese a la vez algo tan nuestro.

Removiste las entrañas y el corazón de tu pueblo
y conseguiste que tus hijos lucharan por aquel deseo.

Y subiste al cielo para abrazar a tu hijo...
y bajaste en un suspiro de inspiración y deseo...
y te colaste poco a poco en tu ilustre imaginero,
y le susurraste al oído cómo hacer cada movimiento.

Fuiste cómplice y confidente,
Madre en la Tierra y en los cielos.

Describiste paso a paso el semblante de tu lucero,
del fruto de tu vientre... del Patrón de los cielos...
del Pastor de afligidos
del Señor, del Maestro…

Conseguiste hacer Cautivo el corazón de tu pueblo.


Alfonso Estepa López

lunes, 9 de enero de 2012

¿Qué son 75 años contigo?


Son 75 primaveras que han hecho brotar en tu tierra rosas, claveles y lirios que pretendían igualar tu belleza sin llegar a conseguirlo.

Son 75 Jueves Santo contemplando desde tu altar y bajo un techo de palio tejido por deseos de Hermandad a un pueblo que te venera y con el que siempre contarás.

Son 75 Navidades acurrucando en tu regazo, como hiciste con tu hijo, al pueblo de Casariche, para darle paz y alivio… amor, bondad y entendimiento… refugio, salud y cariño.

Son 75 razones expresadas en tu nombre que han superado el reto de acercar más al hombre a la humildad y al deber de vivir compartiendo.

75 años contigo son solo el principio de los siglos que deseamos poder estar a tu lado…

Anónimo

viernes, 2 de septiembre de 2011

Anochece el Jueves Santo...


Anochece el Jueves Santo…
y vivo un momento esperado…

Puedo contemplar tu rostro y tu cuerpo ataviado por la ilusión y el develo que han ido tejiendo un manto de hojarasca y fino oro en terciopelo enlutado, que reposa en tu cabeza, y acoges en tus brazos como la señal del fervor y la fe, que desde siglos pasados, profesa por ti el pueblo que te recibe entre aplausos…
Madre…

Tu bondad resplandece como el oro que corona tu cabeza y que da forma al corazón que te hace tan nuestra… Corazón de siete puñales, de siete Dolores de una Madre que con sus manos recogerá con fino pañuelo de encaje las lagrimas que tus fieles derramarán por donde pases…

Señora… permíteme seguir a tu lado…

ANÓNIMO